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Memoria de las dictaduras en América Latina

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Dictaduras en América Latina, siglo XX

Persisten dos expresiones de memoria histórica: las comisiones de la verdad y los el julius memoria, la mayoría de ciertas cosas, son producto de un pasado dictatorial común.[1] La definición del término de memoria histórica alude al tratamiento que sobre el pasado tiene tanto un individuo como una sociedad específica para traer al presente hechos distantes que de una u otra manera han marcado su existencia. El filósofo francés Henri Bergson, precisó que la memoria es la supervivencia de las imágenes pasadas, imágenes que se mezclan con la memoria pura, es decir, con nuestras percepciones del presente convirtiéndose así en recuerdos, los cuales reaparecen como resultado de motivaciones sociales.[2] Maurice Halbwachs, alumno de Bergson, hacia mediados del siglo XX retomó la idea de que la reconstrucción de ese pasado operaba según líneas ya marcadas y dibujadas por nuestros recuerdos o por los recuerdos de los demás, con ello, atribuyó a la memoria un carácter colectivo puesto que “los individuos no recuerdan de manera aislada, sino en grupos espacial y temporalmente situados que mediante marcos sociales específicos otorgan sentido a sus experiencias”.[3]Jacques Le Goff afirmó que la memoria, como capacidad de conservar determinadas informaciones, remite ante todo a un complejo de funciones psíquicas, con el auxilio de las cuales el hombre está en condiciones de actualizar impresiones o informaciones pasadas. Paul Ricoeur precisó que la memoria consistía en el conjunto de huellas dejadas por los acontecimientos que han afectado al curso de la historia de los grupos que tienen la capacidad de poner en escena recuerdos comunes con motivo de las fiestas, los ritos y las celebraciones públicas.[4]

Un pasado dictatorial[editar]

A diferencia de las dictaduras oligárquicas que imperaron hasta la primera mitad del siglo XX, en la segunda posguerra, con una modernización limitada, las dictaduras militares emergieron como resultado a las revoluciones preponderantes. La historia de los países latinoamericanos, al menos desde la segunda mitad del siglo XX, tiene un común denominador: la presencia de regímenes dictatoriales que en pos de las asumieron la dirección política de sus países. En algunos de ellos el poder recayó en una sola figura durante un lapso determinado, en otros la dictadura se vivió como un proceso discontinuo, con cortos periodos democráticos ficticios, que tuvo momentos álgidos de violencia, en donde se agudizaron las prácticas de represión. El Estado a través de la persecución y tortura mantuvo el poder violando los derechos humanos y llenando de sangre y terror a la sociedad. Ejemplos emblemáticos fueron los golpes de Estado de Brasil y Chile.[5]La violencia del Estado fue dirigida contra la insurgencia social o en su defecto, para prevenirla. En sí, el ejército actuó como entidad corporativa albacea del poder[6] y violentó, en primera instancia, a aquellos individuos relacionados con partidos o asociaciones comunistas, entre los cuales una mayoría eran jóvenes universitarios.

Ante aquel pasado ignominioso los diversos países implementaron el rescate de la memoria histórica para tener presente aquel pasado y no repetirlo de nuevo. Es así como surgieron una serie de iniciativas que empezaron por desenterrar aquellos hechos violentos, sacar a la luz las atrocidades cometidas por los gobiernos dictatoriales e implementar las comisiones de la verdad para investigar los hechos. Además, se buscó recuperar los espacios emblemáticos de tortura o resistencia con el fin de convertirlos en sitios de la memoria, así mismo se promovieron una serie de proyectos cuyo fin ha sido el rescate de la memoria histórica mediante acciones que involucren a toda la población.

Guerra Fría y dictaduras[editar]

De los veinte países que conforman Latinoamérica, catorce experimentaron dictaduras, la mayoría militares impuestas tras golpes de Estado. En Honduras y Argentina asumió el poder una junta militar pero que, con el devenir del tiempo, tuvieron conflictos al interior por lo que una figura acaparó el mando o, en su defecto, lo delegaron. En Nicaragua y Haití el poder del Estado fue transferido de manera dinástica, en el primero los Somoza en el segundo los Duvalier. En Chile y Paraguay la dictadura fue detentada por una sola figura. Por su parte, en Uruguay, Juan María Bordaberry disolvió la cámara de senadores y procuró eliminar los partidos tradicionales y la izquierda política.[7]Brasil, Guatemala, Honduras y Panamá tuvieron regímenes militares pero simularon la permanencia y garantía de las instituciones democráticas, no obstante, los designados presidentes mantenían estrechos vínculos con los cuerpos militares, por lo que la supuesta transición o permanencia de la democracia no garantizó el fin de las prácticas represivas. En Colombia y Perú las dictaduras están relacionadas con grupos paramilitares, en el primer espacio Gustavo Rojas Pinilla fue sucedido en la presidencia por la unión de los partidos liberal y conservador en un denominado Frente Nacional, esto influyó en el inicio de la lucha guerrillera que dividió al país y en la cual se violaron derechos humanos,[8] en el segundo, el llamado tiempo del miedo hace referencia a las prácticas terroristas del partido comunista Sendero Luminoso y a la dictadura [1] de Fujimori;[9] ya que el primero reclutaba indígenas y mantenía sus operaciones con dinero proveniente de la droga y el segundo, con pretexto de combatir a Sendero Luminoso, desapareció a los opositores de su gobierno.

"Memorial en recordación de los detenidos desaparecidos", Parque Vaz Ferreira, Cerro, Montevideo. Autores Arq. Martha Kohen y Ruben Otero. Inaugurado el 10 de diciembre de 2001.

Métodos del terror[editar]

El ataque estuvo dirigido a cualquiera identificado con el comunismo, sectores campesinos e indígenas como los ache de Paraguay [2] y mayas ixiles en Guatemala. Las formas de violentar los derechos humanos fueron similares en las dictaduras latinoamericanas, una de sus características fue la modificación de las constituciones políticas y la formación de cuadros militares para realizar labor de espionaje, persecución, tortura y desaparición. Por ejemplo, en Guatemala funcionaron los llamados Escuadrones de la Muerte[10] y en Chile actuó la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA). Respecto a la violencia física, en Argentina predominó la tríada secuestro-tortura-desaparición,[11] un número considerable de víctimas fue arrojado al Río de la Plata, otra particularidad fue el robo de niños recién nacidos como botín de guerra.[3] En Uruguay los grupos de oposición fueron, en mayor medida, presos políticos. En Brasil a los cuerpos inertes les arrancaban los dientes y cortaban los dedos para que no fueran identificados.[12] En todos los casos fue común la violación sexual a las mujeres.

Comisiones de la verdad[editar]

Las comisiones de la verdad han fungido como organismos oficiales cuyas actividades comprenden la búsqueda, análisis y esclarecimiento de los hechos ocurridos durante los años de dictadura o guerra interna en los diversos países. Su origen evoca a los juicios de Núremberg, cuando los líderes nazis fueron juzgados por crímenes contra la humanidad. Sin embargo a diferencia de aquellos las comisiones no tienen autoridad para sancionar, su función consiste en investigar, analizar y clasificar la información sobre las desapariciones, asesinatos y otros medios represivos empleados por un Estado autoritario, para aclarar los hechos y ponerlos al conocimiento público, así mismo deben proponer las recomendaciones necesarias para la reparación de daños y la reivindicación de justicia a través de propuestas de reformas políticas, militares o judiciales. Las comisiones tienen un tiempo determinado de funciones, al fin del cual deben entregar un informe.
En los países latinoamericanos la creación de las comisiones de la verdad han surgido como resultado tanto por el impulso de asociaciones civiles, como por parte de grupos políticos al margen de estrategias político-electorales, para los primeros el papel de estos organismos radica en buscar el esclarecimiento de los hechos para que sirvan como puente de reconciliación en una sociedad dividida por la guerra. Para el Estado las comisiones fungen como fuente de legitimación y adquieren un papel importante como parte del tránsito hacia la democracia, a través de ellas el gobierno en turno puede manipular la percepción pública de su imagen para promover una más favorable respecto a las políticas y prácticas de los derechos humanos.[13]
Las comisiones en Latinoamérica han surgido en diversas etapas, por ejemplo tan pronto se terminó el régimen militar y se inició la transición democrática como el caso de Argentina con la Comisión Nacional para la Desaparición de Personas;[4] Chile la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación (también conocida como Comisión Rettig); [5] Guatemala la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, en agosto de 1997; [6] Uruguay la Comisión Investigadora sobre la situación de Personas Desaparecidas y Hechos que la motivaron, en 1985 y, además, en el 2000 fue creada la Comisión para la Paz; por último, en Bolivia la Comisión Nacional de Investigación de Desaparecidos Forzados en 1985 [7]

Otras surgieron de manera gradual en el tránsito democrático, sin que en ello hayan existido asociaciones civiles o religiosas que recopilaran información sobre los sucesos ocurridos. Por ejemplo, en Paraguay donde funcionó desde 1976 el Comité de Iglesias para Ayudas de Emergencia, CIPAE, y después la Comisión de Verdad y Justicia surgió en 2004.[8] En Brasil las investigaciones para conocer las violaciones a los derechos humanos fueron dirigidas por miembros de la Arquidiócesis de São Paulo en la década de los años ochenta y la Comisión gubernamental se creó en 2011.[9] En Panamá la Comisión de la Verdad se fundó en 2001, ese mismo año en Perú se creó la Comisión de la Verdad y Reconciliación de Perú.[10] En los últimos cinco años se han establecido la Comisión de la Verdad de Honduras en 2010, durante la presidencia de Porfirio Lobo;[11] también se creó una comisión en Brasil en el gobierno de Dilma Rousseff (2011); en Chile la Comisión Asesora Presidencial para la Calificación de Detenidos Desaparecidos, Ejecutados Políticos y Víctimas de Prisión, Política y Tortura, creada por la presidenta Michelle Bachelet en febrero de 2010; por último, la Comisión por Verdad y Justicia en Uruguay en febrero de 2015 encabezada por el presidente Tabaré Vázquez. En Ecuador se creó en 2007 la Comisión de la Verdad "para impedir la impunidad" (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión)., con el fin de investigar profunda e independientemente sobre las violaciones de derechos humanos ocurridas entre 1984 y 1988, y otros casos especiales, como el llamado caso Fybeca, así como las causas y circunstancias que las hicieron posibles.[12] Finalmente en países como República Dominicana y Nicaragua no han funcionado comisiones de la verdad, pero la memoria histórica si se ha impulsado de manera considerable.

Como alude Priscilla B. Hayner, dada la importancia que adquieren las comisiones de la verdad pueden ser descritas más exactamente como “reconocedoras” de la verdad más que investigadoras de ella “el reconocimiento implica que el estado ha admitido sus fallas y reconocido sus errores.”[14] Una revalorización conjunta de las acciones emprendidas por las diversas comisiones de la verdad latinoamericanas podría dar una visión más completa de su importancia y ayudaría a responder de manera crítica e imparcial por qué crear una comisión de esta índole.

Comisiones de la verdad América Latina
País Nombre Fecha de creación
Bandera de Paraguay Paraguay Comité de Iglesias para Ayudas de Emergencia 1976 (Comisión para la Paz, 2004)
Bandera de Bolivia Bolivia Comisión Nacional de Investigación de Desaparecidos Forzados 1982
Bandera de Argentina Argentina Comisión Nacional para la Desaparición de Personas 1983
Bandera de Uruguay Uruguay Comisión Investigadora sobre la situación de Personas Desaparecidas y Hechos que la motivaron 1985 (Comisión para la Paz, 2000, Comisión por verdad y justicia, 2015).
Bandera de Chile Chile Comisión Nacional para la Verdad y Reconciliación o «Comisión Rettig» 1990 (Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, 2003),
Bandera de Haití Haití Comisión Nacional de la Verdad y Justicia en Haití 1995
Bandera de Guatemala Guatemala Comisión para el Esclarecimiento Histórico 1997
Bandera del Perú Perú Comisión de la Verdad y Reconciliación del Perú 2001
Bandera de Panamá Panamá Comisión de la Verdad de la República de Panamá 2001
Bandera de Colombia Colombia Comisión de la Verdad 2005
Ecuador Comisión de la Verdad "para impedir la impunidad" (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión). 2007
Bandera de Honduras Honduras Comisión de la Verdad de Honduras 2010
Bandera de Brasil Brasil Comisión de la Verdad 2011

Lugares de la memoria[editar]

Pierre Nora señala que el lugar de la memoria es cualquier entidad significativa, de tipo material o idealista que la voluntad humana o el tiempo convirtieron en un elemento simbólico del patrimonio de una comunidad.[15] Así, los lugares de memoria son puntos de cristalización de lo colectivo, donde se ancla, condensa, cristaliza, refugia y expresa en tres dimensiones: material, simbólica y funcional.[16] Enrique Florescano precisa que esta memoria refugiada ya no es plena, sino desgarrada, lo cual es síntoma de su desplazamiento, que al trasladarse necesita la consagración de lugares, los cuales se convierten en centros de la recuperación histórica.[17]

"Memorial en recordación de los detenidos desaparecidos", Parque Vaz Ferreira, Cerro, Montevideo. Autores Arq. Martha Kohen y Ruben Otero. Inaugurado el 10 de diciembre de 2001.

Museos de la Memoria[editar]

El discurso del pasado dictatorial y represor coinciden en señalar a Estados Unidos como una potencia que motivó, ayudó y respaldó los regímenes totalitarios en América Latina para erradicar la amenaza comunista.[13] Las dictaduras relacionadas con la violación de los derechos humanos motivaron la instauración de comisiones de la verdad y la proliferación de dos vertientes materiales de los lugares de la memoria. Por una parte la recuperación de espacios donde fueron violentados los ciudadanos y, por otra, la construcción de museos, ambos utilizados para depositar recuerdos y testimonios de la tortura. Las experiencias individuales fueron reunidas. En general estos lugares de la memoria son repositorios de material hemerográfico, fotografías, audios, instrumentos de tortura y representaciones de torturados, a su vez, estos elementos son conjugados con otros que evocan la paz, como poemas o esculturas de árboles. El nombre que adoptan estos sitios y museos son reflejo de sus propósitos pedagógicos. Por ejemplo, el de Santiago promueve los derechos humanos, el de Guatemala la tolerancia, el de Bolivia la paz, el del Perú la tolerancia y la inclusión social. En Brasil y República Dominicana, en cambio, los museos resaltan la valentía de la resistencia y el activismo. El conjunto de valores tienen por finalidad promover, fortalecer y defender la cultura democrática, [14] así, los museos destacan la formación de la ciudadanía, libertad, justicia, memoria y política social, estos, en su conjunto tienden a recordar la transición y el triunfo de la democracia. Nicaragua, único país que derrocó la dictadura por medios revolucionarios, no cuenta con museo de esta índole, en su lugar erigió monumentos que rememoran a los héroes y logros de la etapa revolucionaria, entre ellos el parque histórico Loma de Tiscapa con efigies del General Sandino, Ernesto Cardenal y el denominado monumento a la rebeldía. Esta diferencia es sintomática del sentimiento que albergan el resto de las dictaduras de América Latina, que llegaron a su fin por medios democráticos, pero en los cuales la sociedad considera que actuó como cómplice o permisiva.

Argentina es uno de los países más prolíferos en instituciones de la memoria, [15] ya que cuenta con cuatro museos de la memoria, uno de ellos la Ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), [16] además de un parque de la memoria, tres acervos bibliográficos digitales [17] y un Archivo Nacional de la Memoria.[18] Por su parte, Chile fue el que más recuperó lugares de tortura ante la demanda social de no destruir ni borrar la historia que ocultan esos lugares, entre ellos casas, villas y estadios. Los lugares para reprimir fueron indistintos, aunque en algunos casos los militares utilizaron sus instalaciones también recurrieron a otros sitios, por lo regular a las afueras de la ciudad para que encubrieran las torturas y represiones. La construcción de estos proyectos museológicos ha contado con la financiación y apoyo de organismos internacionales o donaciones gubernamentales, además de la participación de asociaciones civiles. Perú, por ejemplo, recibió dos millones de euros donados por el gobierno alemán; para la gestión del proyecto el Estado peruano creó la Comisión de Alto Nivel la cual fue, en un primer momento, presidida por Mario Vargas Llosa.[19] La obtención de recursos ha sido una limitante para los países centroamericanos. La mayoría de estos museos de la memoria que concientizan sobre el genocidio, el terrorismo de estado, el totalitarismo, entre otras temáticas que violentan los derechos humanos son miembros de la Coalición Internacional de Museos de Sitios Históricos de Conciencia. [20]

Referencias[editar]

  1. Instalar comisiones de la verdad museos , la memoria pueden obedecer a diversos factores, pero en el caso de América Latina se observa que la mayoría de estas expresiones responden a un pasado dictatorial. A excepción de El Salvador, donde el museo de la memoria y la comisión de la verdad surgieron a raíz de la guerra civil. En México, aun cuando existe represión, no hay un museo de la memoria como los que aquí son tratados
  2. Alberto, Diego, Maurice Halbwachs y los marcos sociales de la memoria (1925), Defensa y actualización del legado Durkheimniano: de la memoria Bergsoniana a la memoria colectiva, X jornadas de sociología, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, 2013
  3. Crenzel, Emilio, “Historia y memoria reflexión desde la investigación”, en Aletheia, vol. 1, núm, 2, disponible en:http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.4266/pr.4266.pdf.
  4. Le Goff, Jacques, El orden de la memoria, el tiempo como imaginario, (trad.) Hugo F. Bauzá, Barcelona, Paidós, 1991; Ricoeur, Paul, La memoria, la historia y el olvido, (trad.) Agustín Neira, México, Fondo de Cultura Económica, 2010.
  5. Soto Guzmán, Óscar, Allende en el recuerdo, España, Sílex, 2013. p. 197; Cavallo, Ascanio y Serrano, Margarita Golpe: 11 de septiembre de 1973. Santiago de Chile, Aguilar, 2000.
  6. Figueroa Ibarra, Carlos, “Dictadura militar y transición democrática en Centroamérica”, p. 874
  7. Silvia Dutrénit, “Del margen al centro del sistema político: los partidos uruguayos durante la dictadura”, Silvia Dutrenit (coord.), Diversidad partidaria y dictaduras: Argentina, Brasil y Uruguay, México, Instituto Mora, 1996, pp. 235-317.
  8. Bushnell David, The Making of Modern Colombia: A Nation in Spite of Itself, Berkeley, University of California Press, 1993, pp. 210-215. Arrubla, Mario, [et al.] Colombia hoy, Colombia: Siglo XXI, 1979, pp. 194-201. Rodríguez Durán, Ronal Fabián, “Rojas Pinilla ¿Un Dictador? De la dictadura positiva a la dictadura negativa,” monografía de grado, Bogotá, Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, Facultad de Ciencia Política y Gobierno, 2006, pp. 33-36. Disponible en: http://repository.urosario.edu.co/bitstream/handle/10336/2139/80151368.pdf?sequence=1
  9. Peter F. Klarén, “El tiempo del miedo (1980-2000), la violencia moderna y la larga duración en la historia peruana”, Anne Pérotin-Dumon (dir.) Historizar el pasado vivo en América Latina.
  10. Luján Muñoz, Jorge, Breve historia contemporánea de Guatemala, México, Fondo de Cultura Económica, 1998, pp. 348-355. Goldman, Francisco, “Guatemala: después del segundo round”, Diego Fonseca (editor), Crecer a Golpes, New York, New York, C.A. Press, Penguin Group, 2013, pp. 209-233.
  11. Eduardo Rey Tristán, “Reflexiones en torno a la violencia política en Uruguay y Argentina”, Eduardo Rey Tristán (dir.), Memorias de la violencia en Uruguay y Argentina. Golpes, dictaduras, exilios (1973-2006), Santiago de Compostela, Universidad de Santiago de Compostela, 2007, p. 39.
  12. Boris, Fausto, Brasil de la colonia a la democracia, Madrid, Alianza, 1995, pp. 258-71. Magalhães, Mário, “Brasil: juego de la memoria”, en Diego Fonseca (editor), Crecer a Golpes, New York, New York : C.A. Press, Penguin Group (USA) , 2013, pp 55-72.
  13. Véase: Grandin, Greg, “The Instruction of Great Catastrophe: Truth Commissions, National History, and State Formation in Argentina, Chile and Guatemala”, en America Historical Review, Vol. 110, N° 1 Oxford University Press (February 2005); Hayner B. Priscilla, “Commissioning the Truth: Further Research Questions”, en Third World Quarterly, Vol. 17, N° 1, Taylor and Francis Ltd. (march 1996).
  14. Hayner B. Priscilla, “Commissioning the Truth: Further Research Questions”, en Third World Quarterly, Vol. 17, N° 1, Taylor and Francis Ltd. (march 1996). pp. 22.
  15. Gustaaf Janssens, “Los lugares de memoria archivística europea: un reconocimiento del recorrido”, p. 85. http://www.pliegosdeyuste.eu/n1112pliegos/pdfs/83-90.pdf
  16. Eugenia Allier, “Los Lieux de mémoire: una propuesta historiográfica para el análisis de la memoria”, Historia y Grafía, núm. 31, México, 2008, pp 165-192, p. 166.
  17. Enrique Florescano, “Memoria e Historia”, Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar, 2010, Guadalajara, p.12. http://www.jcortazar.udg.mx/sites/default/files/Memoria%20e%20historia.pdf

Bibliografía[editar]

  • Alberto, Diego (2013). “Maurice Halbwachs y los marcos sociales de la memoria (1925), Defensa y actualización del legado Durkheimniano: de la memoria Bergsoniana a la memoria colectiva”, X jornadas de sociología, Facultad de Ciencias Sociales,. Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires. 
  • Allier, Eugenia (2008). “Los Lieux de mémoire: una propuesta historiográfica para el análisis de la memoria”, ´´Historia y Grafía´´,. México. 
  • Arrubla, Mario (1979). Colombia hoy, Colombia. Colombia: Siglo XXI. 
  • Boris, Fausto (1995). Brasil de la colonia a la democracia,. Madrid: Alianza Editorial. 
  • Bushnell, David (1993). The Making of Modern Colombia: A Nation in Spite of Itself. Berkeley: University of California Press. 
  • Cavallo, Ascanio y Margarita Serrano (2000). Golpe: 11 de septiembre de 1973. Santiago de Chile: Aguilar. 
  • Crenzel, Emilio (2010). “Historia y memoria reflexión desde la investigación”, Aletheia, vol. I, núm. 1. 
  • Figueroa Ibarra, Carlos, (1994). “Dictadura militar y transición democrática en Centroamérica”, Realidad, revista de Ciencias Sociales y Humanidades, núm. 42. 
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  • Goldman, Francisco (2013). “Guatemala: después del segundo round”, Diego Fonseca (editor), Crecer a Golpes. New York: New York, C.A. Press, Penguin Group,. 
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  • Luján Muñoz, Jorge, Breve historia contemporánea de Guatemala, México, Fondo de Cultura Económica, 1998.
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  • Rey Tristán, Eduardo “Reflexiones en torno a la violencia política en Uruguay y Argentina”, Eduardo Rey Tristán (dir.), Memorias de la violencia en Uruguay y Argentina. Golpes, dictaduras, exilios (1973-2006), Santiago de Compostela, Universidad de Santiago de Compostela, 2007.
  • Ricoeur, Paul, La memoria, la historia y el olvido, (trad.) Agustín Neira, México, Fondo de Cultura Económica, 2010.
  • Rodríguez Durán, Ronal Fabián, “Rojas Pinilla ¿Un Dictador? De la dictadura positiva a la dictadura negativa,” monografía de grado, Bogotá, Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, Facultad de Ciencia Política y Gobierno, 2006. disponible en: http://repository.urosario.edu.co/bitstream/handle/10336/2139/80151368.pdf?sequence=1
  • Silvia Dutrénit, “Del margen al centro del sistema político: los partidos uruguayos durante la dictadura”, Silvia Dutrenit (coord.), Diversidad partidaria y dictaduras: Argentina, Brasil y Uruguay, México, Instituto Mora, 1996, pp. 235-317.
  • Soto Guzmán, Óscar, Allende en el recuerdo, España, SKRILLEX, 2013.

Enlaces externos[editar]


Error de Lua en Módulo:Control_de_autoridades en la línea 811: attempt to index field 'wikibase' (a nil value). Desde Brasil es tan difícil hablar de América Latina. Al final las cosas que suceden ” allí en América Latina”…Aún más dictaduras que han pasado aquí y siguen ...


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